Y en un ataque de locura junto con la falta de cordura, correspondiente a un día como ese, es que decidí trepar hasta la punta de su cabeza, sin dudar ni pensar dos veces si acaso resistiría mi peso, claro que debo reconocer, con esa honestidad brutal que tanto te gusta (mas sensual que brutal, hay que decirlo) que no fue Cristóbal quien no soporto mis kilos de sobra, sino que fue el gato que llevo dentro, quien no aguanto escalar mas y llegue solo a sus hombros. En fin, con la sutileza adecuada procure no hacerle cosquillas para que no temblara con un ataque de risas y no me botara ni salir rodando del lugar tan cómodo que encontré, como salí rodando de tu vida. Y PAF! Nuevamente debo admitir, que por mucho que fuera cómodo el lugarcito, de nada me sirvió llegar hasta ahí para ver rastros de ti, ya que subí por el lugar equivocado y no encontré ni tu edificio ni mucho menos la ventana de tu pieza y menos pensar en encontrarte a ti. Maldito carajo estupido de mierda Cristóbal, que de santo no tiene nada.
Fue así, como en un lugar como ese y un día no cualquiera como el nombrado, me quede sin rastros de tu sombra y solo con el lujo (gran lujo) de los recuerdos, momentos que no logro olvidar y que cuando se empeñan en pasar por esta maldita cabeza, mi alma bien borracha de ti se destripa y desangra, quedando solamente y frágilmente con ese gustillo amargo de lo que pudo ser mas y fue menos que menos.
Y siendo mas honesta de lo habitual, no me gusta retroceder el tiempo, pero (ese pero que científicamente comprobado, invalida lo anteriormente dicho) aun siento tu risa y lo que es peor aun para mi, aun siento tu cara pegada en mi espalda mientras dormías siesta con quien mierda sabe cuantos grados de calor, el punto a recordar es que por mucho que la transpiración me estuviera bañando en ti, lo que menos quería era que despertaras y te apartaras. Pero como todo en esta puta vida tiene un fin, despertaste, igual como lo hiciste hace unos días atrás y decidiste sacarme de tu vida. Carajo de vida… Si supieras que la historia que yo escribía era otra, si supieras que nunca llegue a pensar en el final, si supieras que el comienzo era uno de los mas lindos que he escrito aunque la verdad, era el menos prudente. Si supieras, si te contara, si te aproximaras si quieras, no tendría que subir ni medio cerro para acercarme algo mas a ti, por que esta mierda de lejanía me tiene agonizando y menos desearía partir cada noche a buscarte a los bares donde la probabilidades de encontrarte son muchas pero tu rechazo seria peor.
Si supieras, si te contara, si te aproximaras, sabrías que mi arrepentimiento es tal y que sé de mi no mala sino que pésima elección.
Si supieras, si te contara, si te aproximaras sabrías que te quiero, que extraño tu olor a bohemia, que Joaquín no es lo mismo sin ti y que te busco mas de lo tu imaginación puede alcanzar.
Si supieras, si te contara, si te aproximaras, no serviría de nada, por que lo hecho ya mal hecho está.
