Cuando las visitas se marchan, se levanta la mesa, las luces se apagan y la gente a la cama.
Es de madrugada, pero esa hora en que los transeúntes vuelves a invadir las calles de la ciudad, buscando y deteniendo colectivos y taxis para volver al hogar.
…Para todos será un buen día, quien sabe si para tantas de las princesas así lo sea…
En fin, continuemos… Paraderos en las esquinas, coches en las cocheras, subir peldaños a pies descalzos, hogar dulce hogar…que hacia frío afuera!. Buenas noches, que tengas dulces sueños.
Dos personas en la calle, una pareja en discusión. Un hombre pasado en copas, parecía mas bien un león y una mujer ahogada en llantos que se asemejaba a un gorrión. Un bar que sus puertas cerraba no se quiso entrometer, en los líos de pareja es mejor la pata no meter.
Deja de gritar que a la gente despertaras, mirando al edificio dijo, cuando un hombre en pijamas con pena la miraba, ya eran las cinco de la madrugada.
Entre palabras que golpeaban y los llantos que dolían mas que diez mil golpes en mejilla, el camino se emprendía y a su hogar ella llego, y con espíritu de princesa, la puerta en la cara le cerró.
Una casa que ha cigarrillos olía y una cama muy fría, la musa sola empapadas de aguas saladas, se durmió…las buenas noches de la llamada de una amiga ella recibió…
Una hora de sueño pesado y otra hora con maquillaje en mano tratando de reconstruir su rostro de mujer, cinco minutos locomoción esperando (a veces los números cinco no son perfectos) al sexto el taxi iba abordando.
Buenos días le dijo con voz de hipocresía, al gran almacén capitalista de la calle sin salida me dirijo yo, voy algo atrasada, las micros no pasaban…
No se que tan buen día sea para mi señorita, pero en su destino la dejare lo mas rápido que pueda, me dijo el taxista.
Me quede pensando que nadie aparte de esa mujer podría haber pasado una peor noche y con mi espíritu conversador le pregunte que por que no era un buen día si esta recién partía…
El con enfado respondió, que en la madrugada se desvelo, por culpa de una pareja que bajo su apartamento muchas horas discutió. Me expreso la pena que sintió por esa mujer que solo lloraba y poco hablaba.
Al llegar a mi destino y mirando la tarifa de sobra le cancele, me quiso pasar el vuelto, la mano le detuve y le dije: guárdeselo, para que su día arregle, por ser la culpable de arrebatarle su sueño.
Es de madrugada, pero esa hora en que los transeúntes vuelves a invadir las calles de la ciudad, buscando y deteniendo colectivos y taxis para volver al hogar.
…Para todos será un buen día, quien sabe si para tantas de las princesas así lo sea…
En fin, continuemos… Paraderos en las esquinas, coches en las cocheras, subir peldaños a pies descalzos, hogar dulce hogar…que hacia frío afuera!. Buenas noches, que tengas dulces sueños.
Dos personas en la calle, una pareja en discusión. Un hombre pasado en copas, parecía mas bien un león y una mujer ahogada en llantos que se asemejaba a un gorrión. Un bar que sus puertas cerraba no se quiso entrometer, en los líos de pareja es mejor la pata no meter.
Deja de gritar que a la gente despertaras, mirando al edificio dijo, cuando un hombre en pijamas con pena la miraba, ya eran las cinco de la madrugada.
Entre palabras que golpeaban y los llantos que dolían mas que diez mil golpes en mejilla, el camino se emprendía y a su hogar ella llego, y con espíritu de princesa, la puerta en la cara le cerró.
Una casa que ha cigarrillos olía y una cama muy fría, la musa sola empapadas de aguas saladas, se durmió…las buenas noches de la llamada de una amiga ella recibió…
Una hora de sueño pesado y otra hora con maquillaje en mano tratando de reconstruir su rostro de mujer, cinco minutos locomoción esperando (a veces los números cinco no son perfectos) al sexto el taxi iba abordando.
Buenos días le dijo con voz de hipocresía, al gran almacén capitalista de la calle sin salida me dirijo yo, voy algo atrasada, las micros no pasaban…
No se que tan buen día sea para mi señorita, pero en su destino la dejare lo mas rápido que pueda, me dijo el taxista.
Me quede pensando que nadie aparte de esa mujer podría haber pasado una peor noche y con mi espíritu conversador le pregunte que por que no era un buen día si esta recién partía…
El con enfado respondió, que en la madrugada se desvelo, por culpa de una pareja que bajo su apartamento muchas horas discutió. Me expreso la pena que sintió por esa mujer que solo lloraba y poco hablaba.
Al llegar a mi destino y mirando la tarifa de sobra le cancele, me quiso pasar el vuelto, la mano le detuve y le dije: guárdeselo, para que su día arregle, por ser la culpable de arrebatarle su sueño.
(Es simple contar historias de taxis como lo hace Ricardo, complejo es contar historias de princesitas caprichosas)
